Una falsa segunda transición

Una falsa segunda transición

Puedo decir con contundencia que estoy harto de la clase política que representan los cuatro grandes partidos. Grandes en cuanto a número de militantes y dinero que mueven, porque sus ideas son pequeñas. Ninguno de estos partidos hace política en mayúsculas, pensando en el conjunto de la sociedad y no en sus propios intereses.

Desde hace varios años pertenezco a un partido molesto. Y además somos la auténtica revolución porque no hay mayor revolución que querer cambiar las cosas desde dentro. Esto es lo que convierte a UPYD en un partido grande, formado por personas libres y comprometidas.

He leído en varias ocasiones que España está viviendo una segunda transición. Que nos pillen confesados. Esta afirmación me preocupa bastante pues en el fondo se está hablando de seguir aumentando las desigualdades entre comunidades autónomas. Lo que es lo mismo, conceder más privilegios a Cataluña y País Vasco para tratar de calmar las aguas.

Estoy cansado de los vendedores de humo que prometen fórmulas mágicas para solucionar todos nuestros problemas. Basta ya de mentiras, exijamos que se trabaje día a día para poner las instituciones al servicio de la gente.

La verdadera transición empieza por una modificación de la Ley Electoral. Necesitamos una fórmula muy sencilla: un ciudadano, un voto. Esta idea asusta a muchos, no vaya a ser que pierdan su sillón. Y si encima les reclamamos acabar con las puertas giratorias, entrarán en pánico.

Urge también que todas las comunidades tengan las mismas competencias. Para ello debemos acabar con los privilegios, los fueros y demás derechos históricos. Además es fundamental recuperar competencias tan importantes como Sanidad, Educación y Justicia.

Estas ideas parecen utópicas. Y desde luego lo serán mientras sigan gobernando los partidos viejóvenes. Demos paso a partidos grandes de ideas que trabajen por el progreso de nuestra sociedad. Trabajemos juntos por una verdadera transición democrática.

Artículo publicado en El Rotativo

A toda velocidad hasta Madrid que así llegan los votos (Aleix Poblet)

A toda velocidad hasta Madrid que así llegan los votos (Aleix Poblet)

Hemos tocado el cielo con el fútbol, el tenis, las carreras de coches, y además nos encanta presumir de que somos el país con más kilómetros de alta velocidad del mundo. Mientras nosotros llegamos antes a Barcelona, Valencia, Sevilla, siempre desde Madrid claro; o incluso a Cuenca, Requena, Albacete y Calatayud, el mundo nos mira con cara de que nos hemos vuelto locos.

La enajenación de la alta velocidad se ha convertido en un pozo sin fondo, y se plantean muchas incógnitas. ¿Hasta donde vamos a llegar? ¿Vamos a conectar todas las capitales de provincia en AVE? ¿En algún momento alguien pondrá sentido común a esta carrera que tenemos ganada durante décadas?

El Gobierno sigue utilizando esta construcción sin control para alardear de algo que a la larga no podremos costear. Ellos mismo se contradicen. Hace tan solo unos días, Fomento reconocía que Asturias tardará 30 años en rentabilizar los 3.300 millones que esta costando la variante de Pajares. ¿Seguro que es una obra prioritaria y necesaria en este momento?

Mientras núcleos reducidos de población disfrutan de una estación de alta velocidad, el eje económico vital de este país sigue sin una previsión clara de poder trabajar con este servicio. No solo de pasajeros, sino también del ancho de vía necesario para ser competitivos, en Europa y en el mundo.

Mariano Rajoy dice que invertirá 4.200 millones de euros en infraestructuras en Cataluña, entre ellas está el Corredor del Mediterráneo, una obra que tiene que unir Algeciras con la frontera francesa. Pero la obsesión de centralizar las comunicaciones por la capital sigue siendo latente. El ministro de Fomento, Íñigo de la Serna, tuiteaba hace unos días, “el corredor avanza. Castellón estará a 2h 25min de Madrid”. ¿El Gobierno quiere realmente potenciar la economía mediterránea?

Nuestra costa más turística sigue sin entender que para viajar de Valencia a Barcelona haya que pasar de una forma impepinable por Madrid. Esta obsesión de centralizar y de convertir la capital en el centro de todo, como ya lo es geográficamente, no lleva a ninguna parte; bueno sí, al saco de los comicios. Esta promesa electoral funciona y permite rascar varios escaños, que a día de hoy hacen mucha falta, cuando no se sabe gestionar bien las prioridades de un país.

Aleix Poblet, periodista en La Sexta Noticias.

Una margarita como arma (Zeki Hinojo)

Una margarita como arma (Zeki Hinojo)

Un 19 de abril de 2007, nace del vientre putrefacto de Al Qaeda, un espécimen terrorífico y a la vez mortal para la libertad global. Estamos hablando del autoproclamado Estado Islámico o Califato, hasta ahora, de Irak y el Levante.

Nace en plena primavera la antítesis de la primavera árabe, he titulado este capítulo “Una margarita como arma o como el Estado Islámico no entiende de paz”.

Debemos partir de que la guerra nunca es la solución, la guerra es la última mano que usar en la larga partida del poker antiterrorista. Es además una baza que nos puede traer la solución pero a corto plazo; y el terrorismo, precisamente, no es algo que combatir a corto plazo sino todo lo contrario. El problema es que hay veces que cuando ya el terrorismo se ha subido a la parra (el caso del autoproclamado Estado Islámico) las medias a largo plazo (la educación, por ejemplo) no tienen efecto.

Ustedes creen que yendo al norte de Irak y dándoles una margarita e incluso leyéndoles un poema a un yihadista suní éste nos perdonará de la horca, la crucifixión, la quema, la lapidación, la defenestración, la degollación, la mutilación, etc. etc. ¿Ustedes lo creen así?

¿Cómo le explicas a alguien que pretende arrojar por una azotea desde más de un quinto piso a una persona, para que posteriormente sea lapidada, cuyo único delito, entre comillas por supuesto, ha sido el ser homosexual?

Pues por desgracia, obviamente, es imposible dialogar con personas que te esperan en su territorio con los brazos abiertos y sabe Dios cuantos kilos de explosivos debajo de la camiseta.

A lo largo de la Historia a los Genocidas se les combate, no se les dialoga. Si se intenta dialogar con ellos no te cogen la mano, te cogen el brazo, y cuando te das cuenta, como pasó con la Alemania Nazi, han conquistado toda Europa. Por lo tanto, seamos realistas.

Y no me vengan con que aquí también hubo terrorismo en España y aquí no se bombardeo Euskadi ni hubo intervención militar internacional. El tema es que los abertzales no autoproclamaron la independencia de Esukal Herria teniendo, por tanto, un territorio controlado por ellos desde el que actuar contra Epaña, sino que actuaban desde sus escondrijos. No hacía falta bombardear nada porque allí en el País Vasco y Navarra ya estaba la Guardia Civil y la Ertzaintza para combatirles, y los políticos por otro lado para legislar (bien o mal) al respecto.

El caso del Estado Islámico es diferente pues ellos sí controlan un basto territorio donde poder entrenar libremente, desde donde poder expandirse más aún, donde armarse y, lo más importante, donde financiarse.

Hace poco leía un artículo que hablaba de ello; esa gente gana millones de euros al día con las donaciones, la venta de petróleo, la venta de órganos, la venta de personas humanas, el expolio y la venta de patrimonio, etc. (ramas que ETA no tocaba ni de lejos en su financiación, que sepamos).

Yo tampoco estoy, en parte, de acuerdo con los bombardeos pues en muchos casos pueden llegar a ser imprecisos y llevarse por delante la vida de inocentes. Yo estoy más de acuerdo con algo más preciso y eso es la intervención por tierra. Pero incluso antes de iniciar una guerra contra nada ni nadie sigo pensando y defiendo que lo que habría que hacer es cortar por todos los medios sus vías de financiación, y de ahí ya pues en adelante.

Acuérdense cuando se cortaron las vías próximo orientales de suministro petrolífero a los nazis. Pues esto es igual. Pero claro, el capital es el que manda, incluso por encima de la causa justa. Y parece ser que los adalides occidentales de la lucha antiterrorista prefieren seguir negociando con multitud de países que hacen comercio asiduo con los terroristas de Irak y Siria financiándolos directa e indirectamente por un puñado de perras.

La tontería de este capítulo es que a veces es más fácil deshacerte de una columna de hormigas poniendo un azucarillo donde te plazca que usando un potente insecticida.

Zeki Hinojo

Ha llegado la hora de replantear la Educación española

Ha llegado la hora de replantear la Educación española

Hace un mes supimos que se había aprobado en el Parlamento la derogación de la LOMCE. Sin duda es una buena noticia y se inicia una nueva oportunidad para mejorar la educación. Ahora solo falta por comprobar si realmente hay voluntad política para lograrlo.

Desde UPYD siempre hemos denunciado que los partidos tradicionales se aprovechan de su mayoría parlamentaria para imponer leyes educativas sectarias, efímeras y condicionadas a los pactos con los nacionalistas y a los intereses de los sindicatos y las patronales. No en vano, desde la entrada de la democracia en España, se han aprobado siete leyes o reformas legislativas de la educación, algunas de las cuales ni siquiera han entrado en vigor.

El nuevo gran pacto educativo debería contemplar, en primer lugar, un aumento del gasto educativo, que actualmente representa un 4,36% del PIB de España. Cifra alejada del promedio de la UE (4,9%) y muy alejada de los países que integran la OCDE (5,3%). Si valoramos el gasto público educativo como porcentaje del gasto público total, nuestro país (con un 8%) está a un 25% de distancia de la media de la OCDE y de la UE, situándose sólo por encima de Italia y Hungría.

La otra gran reforma que hay que acometer es terminar con la fragmentación del sistema educativo en 17 subtipos, tantos como Comunidades Autónomas, lo que ha generado una gran disparidad en los resultados académicos y, en algunos casos, la implantación de políticas de imposición lingüística que tratan al castellano como si fuera un idioma extranjero. Además, no es comprensible que un alumno asturiano aprenda distintos contenidos que uno murciano. Por ello, es importante que la competencia en materia de educación se devuelva al Estado central.

En educación primaria y secundaria, una medida importante es la de introducir un currículum más realista que tenga como referencia el tiempo total que el alumno debe dedicar a los estudios y no solo el horario lectivo, así como a la disminución del número de asignaturas, especialmente en la ESO, y reforzar los contenidos y habilidades fundamentales de comprensión lectora, expresión oral y escrita, matemáticas y ciencia básica, educación física y deporte e idiomas, especialmente el inglés.

También es fundamental promocionar la Formación Profesional, de forma que no sea exclusivamente la opción reservada a los alumnos más rezagados, adelantar la FP Básica a los 14 años y equipararla con el Bachillerato, lo que permitiría la obtención de títulos del mismo nivel.

En cuanto al profesorado, hay que reforzar su autoridad pública en el ejercicio de sus funciones y mejorar su selección en todas las etapas académicas. Para ello, habría que promover la docencia a los graduados mejor cualificados, potenciar la formación práctica a través de un sistema similar al MIR y mejorar el sistema de evaluación docente.

Respecto a la educación universitaria, esta debería promover la optimización de los recursos; favorecer la competencia entre centros; otorgar incentivos a los alumnos, investigadores y docentes más productivos y cualificados; favorecer la movilidad; y ajustar la oferta de titulaciones de posgrado de un modo realista a la demanda real.

Por último, es imprescindible inculcar el concepto de que la Universidad es una institución académica exigente que supone un alto coste para la sociedad, de la que se espera la formación de profesionales de alta cualificación y el desarrollo de estudios de investigación científica básica y aplicada.

No he mencionado todas las medidas necesarias -necesitaría 100 páginas para ello- pero si se cumpliese tan sólo con lo que he dicho, se lograría mayor competitividad e innovación; progreso científico y educativo; e igualdad de oportunidades para todos los estudiantes.

Artículo publicado en VLC News

El Progresismo (Axel Sebastián)

El Progresismo (Axel Sebastián)

Artículo de opinión de Axel Sebastián

Una definición de Progresismo podría ser la tendencia pragmática que busca a través de las reformas generar cambios que sean favorables a la mayoría del pueblo, y que sus ciudadanos consigan mejorar sus estándares de vida, adquiriendo mayores derechos y libertades, en el marco de una Democracia representativa y participativa.

El progresista es diverso, es vanguardista y es plural:

Un progresista debe adherir al Pluralismo, entendido como la cooperación de todos los sectores para lograr mayores conquistas y consenso. Un político que hace del sectarismo una política de Estado, divide a la sociedad y rompe con el dialogo no es progresista, tampoco es demócrata.

Es Diverso en el sentido que comprende que la sociedad es variada y hay un sinnúmero de religiones, de géneros, de gustos u orientaciones (sean políticas, sexuales, etc.) y debe brindar protección y respeto a todos los individuos sin importar sus elecciones, porque la Libertad es uno de sus mayores valores.

Por otra parte es Vanguardista, ya que busca modificar los estándares establecidos, es decir superar el statu quo en el ámbito social y político.

Esas son algunas de las características que desde mi concepción debe tener una persona que se alinea tras el progresismo, por lo que definir dichas características es importante, pero sin duda alguna es la Honestidad (que debe ser, ante todo un valor, un pilar ideológico de los políticos) la que debe llevarse como un estandarte en la gestión pública de gobierno. La corrupción choca de narices con un proyecto progresista, es un anti-valor que no puede ser tolerado. De esta forma, la política argentina Margarita Stolbizer, líder del partido GEN (Generación para un Encuentro Nacional), brinda la siguiente definición:

Yo creo que el progresismo o los progresistas son los que pueden dar testimonio en su vida cotidiana. No es progresista el que tiene el discurso más bello y más florido de la izquierda, sino el que tiene una vida consecuente con lo que expresa. Por lo tanto aquellos políticos que son corruptos, se quedan con plata ajena, con plata del Estado o con plata de otros simplemente porque la distribución forma parte de un discurso vacío y no de los hechos, no deben estar en las filas del progresismo”

Así encontramos una definición de Progresismo desde el punto de vista de la moral y la honestidad, dejando a un lado los bellos relatos que no sirven de nada si no hay hechos que den cuenta de esas palabras dichas por determinado político. Sin duda alguna las políticas progresistas se ven a través de los hechos, no a través de discursos bien adornados con palabras bonitas. Un ejemplo claro es el gobierno que hasta el año 2015 dirigió la Argentina: el Kirchnerismo. Se trataron de 12 años de gestión, con logros innegables, pero con un relato sumamente alejado de la realidad del país. Se autodenominaban como progresistas, pero terminaron su mandato con 30% de pobres, cuando afirmaban que luchaban contra la pobreza y la exclusión, y con serias denuncias de corrupción e irregularidades gravísimas, cuando afirmaron que buscaban para la Argentina la transparencia institucional de Alemania. En resumen, se trató de un discurso finamente adornado, con pasión y bellas palabras, pero que chocaba seriamente con la realidad. Sin duda no es eso lo que el progresismo quiere, y tampoco es lo que la gente espera.

Lo que un verdadero progresista quiere es poner al progreso al servicio de los más desposeídos y de las clases desfavorecidas, logrando que estas asciendan en la escala social y sean de clase media. Los pobres no están para ser utilizados por el gobierno de turno, los pobres están para que sean de clase media, eso es garantizar el progreso. Hacer del progresismo un camino que guie y brinde protección para que haya menos exclusión y marginalidad es la gran tarea que los partidos políticos, que se posicionan como progresistas, tienen por delante. Tal como decía Franklin Roosevelt, uno de los grandes líderes del progresismo en Estados Unidos:

La prueba de nuestro progreso no es que aquellos que tienen mucho tengan más, sino que aquellos que tienen demasiado poco tengan más”

Entonces encontramos algo que sin duda mueve al progresismo mundial: la sensibilidad por las desgracias ajenas (o al menos de esa forma debería ser). Cualquier político progresista de cualquier rincón del Mundo, debería tener la intención de disminuir la pobreza y de garantizar los beneficios de la libertad, de lo contrario no se es progresista, se es reaccionario. Para esto el progresismo propone que el Estado debe generar las condiciones para que sea el esfuerzo humano la única variable que determine la desigualdad social. Además, mejorar la calidad institucional y educar para la Democracia y el Republicanismo es una tarea que no puede faltar en una agenda de gobierno progresista y en cualquier otro gobierno que busque profundizar en los valores de la Republica, la fraternidad y la hermandad.

En más de una ocasión expuse frente a mis amigos y familiares los pilares mencionados anteriormente, como lo son los de la Honestidad y la Sensibilidad social, y frente a eso ha surgido la cuestión del espectro político y donde ubicaríamos al Progresismo. Al mencionar las cuestiones relacionas con la distribución equitativa de la riqueza y la justicia social muchos han señalado al progresismo dentro de las políticas de izquierda o centroizquierda (donde yo me ubico), sin embargo es cierto que sectores de la derecha han implementado políticas que han generado progreso, desarrollo y una verdadera distribución de los recursos, siendo un ejemplo claro el square deal (un trato justo) impulsado por el vigésimo sexto Presidente de los Estados Unidos, Theodore Roosevelt, del Partido Republicano. El square deal postulaba tres ideas fundamentales: la conservación de los recursos naturales, control de las empresas, y la protección del consumidor. Dichas ideas buscaban hacer frente a los graves problemas de sanidad que existían en las fábricas, hacerle frente a los grandes monopolios, acabar con la corrupción y la inmoralidad política, entro otros, dando como resultado un verdadero proyecto de progreso, convirtiéndolo a Roosevelt en el máximo exponente del Movimiento Progresista de su tiempo.

Así podemos ver que políticos pronunciados desde la derecha y la izquierda han ganado el mote de progresistas. Aquí encontramos un nuevo desafío, entender que las políticas de progreso pueden ser implementadas por cualquier presidente que tenga voluntad de generar un cambio y busque el avance en todos los aspectos. La fundadora y portavoz anterior de UPyD (Unión, Progreso y Democracia), Rosa Diez, señala al respecto:

Las políticas de progreso no son patrimonio de la derecha ni de la izquierda”

Es necesario señalar que aquellos políticos, sean de izquierda o derecha, que estén comprometidos con la causa progresista no deben jamás privar a los individuos de las libertades que por derecho le corresponden a cualquier persona, puesto que las Repúblicas nacieron para liberar a los pueblos de la opresión. Por lo tanto, aquellos que niegan la libertad de culto, de ideas, de género, de orientación sexual, no pueden jamás adherir al Progresismo.

Resta que diga lo siguiente, queridos correligionarios progresistas de España, Argentina y el Mundo. Seguimos un ideario que tiene por delante un futuro impresionante, y muy seguramente encontremos en nuestro largo camino dificultades y problemas que, con esfuerzo y determinación, lograremos superar. Otro miembro de UPyD, el gran filósofo Fernando Savater, señala a la “miseria y la ignorancia” como frenos en la búsqueda del progreso, y son sin duda las amenazas más grandes que pueden asechar nuestra lucha democrática. Pero si cada día, como ciudadanos o militantes políticos, debatimos y estamos despiertos frente a los peligros que la ignorancia y la miseria traen consigo, podremos mejorar la realidad y pasar a la Historia, como una ideología que ha tenido sus tropiezos y esperanzas pero que, cada vez que los tiempos se han tornado oscuros, nos hemos transformado en antorchas que han sabido vencer los embates de la Oscuridad.

Acerca del autor, Axel Sebastían Díaz:

Nací el 25 de mayo de 1997 en la localidad de Bahía Blanca, ubicada en la provincia de Buenos Aires, República Argentina, en el seno de una familia de clase media. Mi nacimiento se dio en un periodo muy duro, marcado por fuertes políticas de ajuste, flexibilización laboral, desarticulación del Estado y un crecimiento muy alto de la pobreza.

De pequeño era callado, solitario y prefería jugar solo con mis juguetes. Tiempo más tarde comencé a incorporar la lectura en mi vida diaria, comenzando con pequeños cuentos, seguido por novelas fantásticas al entrar en mi adolescencia, y luego me acerque a los textos de historia y política. Mi acercamiento a la historia se dio cuando tenía 17 años y cursaba 4º año de secundaria en el área de Ciencias Sociales, al mismo tiempo la pasión por los movimientos políticos de mi país y la política en general no tardaron en llegar, formando mis ideales y generando en mí un pensamiento más crítico de la realidad, que anteriormente ignoraba. Es así que afiance mis ideales y me identifiqué con las ideas de cambio, de progreso, con las reformas, con el cuestionamiento a lo establecido por los conservadurismos, y por el amor hacia la Democracia Progresista. No tarde en sentir gran respeto por varios políticos actuales y pasados, pertenecientes a la corriente socialdemócrata y progresista.

Me di cuenta que estudiar el pasado era mi pasión y que seguiría ese camino una vez terminada mi etapa en la escuela secundaria. Actualmente estudio profesorado de historia en el INSTITUTO SUPERIOR DE FORMACIÓN DOCENTE DR. JULIO CESAR AVANZA de mi ciudad natal.

 

UPYD se renueva de cara a su III Congreso

UPYD se renueva de cara a su III Congreso

Unión Progreso y Democracia nació en el año 2007 con un objetivo muy claro y definido: regenerar la democracia. Desde sus orígenes, ha trabajado en el Congreso de los Diputados y en los Parlamentos Autonómicos pensando siempre en el bien común y tratando de desmontar el chiringuito montado por los dos grandes partidos hegemónicos, PP y PSOE, y por los partidos regionalistas, nacionalistas e independistas.  Entres sus hitos figura haber mandado al banquillo a Rodrigo Rato y Miguel Blesa y ser el primer partido en renunciar a los coches oficiales, publicar las nóminas de todos nuestros diputados, no presentar a imputados en sus listas, reducir el número de asesores y negarse a los repartos de poder institucional.

Ahora, nueve años después de su nacimiento y tras verse desplazado del tablero político por los nuevos partidos, UPYD busca remontar el vuelo en su III Congreso Nacional, que se celebrará los días 28 y 29 de enero en Madrid, donde los afiliados decidirán el Consejo de Dirección, la organización interna, la ponencia política y la estrategia futura de la formación progresista.

De ese acontecimiento se espera que surja un programa en el que se actualicen algunas de sus propuestas, sin renunciar a aquellas ideas que le permitieron gozar del aprecio de la ciudadanía, como la lucha contra la corrupción de los políticos y los grandes banqueros, el rechazo hacia los privilegios políticos o la defensa de la unidad de España para garantizar la igualdad de todos los españoles. Para alcanzar estos objetivos, UPYD debe construir un lugar de encuentro donde quepan todos los ciudadanos que crean en el progreso de la sociedad.

Como uno de los miembros de Consejo de Dirección del partido, estoy seguro de que saldremos del Congreso con el rumbo redirigido y que volveremos a hacer de UPYD un partido ganador. Somos conscientes de que vamos a necesitar mucho trabajo y esfuerzo, pero confiamos en el enorme talento humano de nuestro equipo.

Artículo publicado en VLC News

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